«LAS TRES HERMANAS»
DRAMATURGIA Y PUESTA EN ESCENA

Este montaje se articula en relación a la ausencia en el título de uno de los personajes que forman la familia protagonista del tema de la obra de Antón Chéjov. «Las tres hermanas». «Las tres hermanas» hace mención a una parte de la familia de los Prózorov; de los cuatro hermanos, Andrei, el único varón, queda sin nombrar. Si la acción central de la obra la situamos en el matrimonio de Andrei con Natasha y la influencia que ejerce ésta sobre su marido y sus tres hermanas, evidenciamos que Chéjov no enuncia la causa del drama en su título. Algo nos oculta. Vemos en su obra que una presencia escasa, incluso ausente, moviliza la estructura dramática.

Andrei en este montaje es tratado como representante de todos aquellos que a lo largo de los acontecimientos en la obra son nombrados pero están ausentes allí en la escena. El padre muerto hace justo un año, la madre hace años enterrada en Moscú, la propia ciudad de Moscú, el amante de Natasha o la mujer del coronel Vershinin, son ejemplos de todos aquellos que dibujan el plano de la acción sin estar. Un espacio, el de la casa de los Prózorov, poblado de fantasmas que enrarecen o hacen extrañas las relaciones entre ellos. La forma y la naturaleza de los objetos que usan los hermanos, el tratamiento del contacto entre los cuerpos de los que vienen de fuera para con ellos, el maquillaje, el espacio escénico, la iluminación e incluso la colocación del actor en espera están marcando la línea dramatúrgica central que podríamos definir como la ausencia causa de la acción.

La música está tratada con la misma importancia que Chéjov le atribuye en la vida de estos personajes. Y esto es así porque al igual que la palabra, la música es el objeto más intangible en el arte. Su invisibilidad la hace portadora de la cualidad «ausencia» en esta dramaturgia. Esto da el ensamble sonoro que requiere «Las tres hermanas» para estilizar el realismo chejoviano, objetivo de esta puesta en escena.
Pablo Corral Gómez.