Gabriel García Márquez

El amor y la conciencia de otro, la pareja.

Hubo un tiempo en que el ser humano vivía la conciencia del otro como algo necesario e intrínseco a la supervivencia de la especie, el grupo o la familia. El amor sólo era un juego, un preámbulo a los instintos.

Hoy, pasado el tiempo que no mueve nada y lo cambia todo, que podemos llegar a la luna y comunicarnos con los habitantes de nuestras antípodas o con los de casi cualquier parte del mundo con las nuevas tecnologías, hoy que parece que somos conscientes de todo…Sin embargo los hechos nos remiten dramas humanos, consentidos, obviados, silenciados.

El hombre sigue jugando con el amor, la pasión, la emoción, la posesión…pero:Sabemos acaso qué es el amor?. Y otra pregunta:¿Puede el amor carecer de sensibilidad?. Porque si de algo anda escaso el mundo de los hombres es de sensibilidad, sobre todo en el campo de las relaciones humanas.
Mientras sigamos diferenciándonos por sexo, credo o religión, mientras no seamos conscientes de que lo que nos une es lo que nos diferencia, mientras la diferencia sirva como dicotomía del mundo y no veamos que hay un solo mundo lleno de diferencias, mientras siga habiendo un débil, mientras siga imperando la ley del más fuerte, y “ser” sea igual a “tener”,…difícil será un entendimiento. La mujer sienta bases sobre el devenir, quiere relaciones de igual a igual, ya no busca la “seguridad” de un marido, una familia, un hogar, no es necesaria la pareja ni la monogamia, y, como el hombre, necesita ser reconocida, escuchada, valorada, querida, deseada, amada.

Descubramos nuestro ser, aprendamos a reconocernos, averigüemos que el entendimiento pasa por escuchar, seamos conscientes a la hora de valorar a la persona que está a nuestro lado, hagamos que se sienta querida, deseada, amada. Detengámonos a pensar y no tomemos decisiones ni actuemos a la ligera y tal vez consigamos que en un futuro, mujeres y hombres creemos un mundo mejor. No es verdad que hayamos venido a sufrir.

El amor está en casa, en ti, en mi, en el vecino…sí, en él también. Cambiémos la indiferencia por la atención. Descubrámoslo.

“No iba a derramar una lágrima, no iba a malgastar el resto de sus años cocinándose a fuego lento en el caldo de larvas de la memoria.”
(El amor en los tiempos del cólera, G.G.Márquez)

“Si por algo te tienen que condenar en el juicio final es por haber tenido el amor en casa y no haber sabido reconocerlo”
( Diatriba de amor contra un hombre sentado,G.G.Márquez)

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Autor: Gabriel García Márquez.
Actriz: Beatriz Fariza.
Dirección: Miguel Angel Cantero.