Samuel Beckett

POR QUE BECKETT

Cuando uno siente ganas de hablar, casi en silencio, de sus miedos, las palabras que resultan son torpes o se derraman.

Cuando por casualidad a uno se le revela la verdad de estar solo, disimula ese momento áspero regalándose un amigo que le necesita.

Cuando nos preguntamos de vez en cuando por el rostro de nuestra muerte y nos topamos con la mueca de la Nada, adoptamos a Dios.

Cuando abrimos una puerta o una ventana y sobresaltados escuchamos el infierno del Silencio, silbamos.

Pero cuando alguien, que dice perecer en las mismas debilidades, escribe, con letra pronta y abreviada, Solo, conversando con él y su silencio, dentro de una habitación en penumbra, sin otro dios que el infortunio de su vida, como calcado reflejo del interior de un cubo de basura, no podemos por menos que escucharle e interpretarle.

Por eso, Beckett.